X Encuentro Monástico

X Encuentro Monástico

Hay momentos en que las palabras se quedan cortas y no pueden expresar lo que vivimos. Esto es lo que me ocurre al querer escribir sobre la experiencia que vivimos ayer en el X Encuentro Monástico. Un gracias a Inés de Burgos, Abel, Magdalena, Isabel, Flor, Mercedes, Inés de la Rioja y Eva es realmente pobre, por eso podríamos decir ALELUYA por los que participaron en dicho evento.
Se dividió el día en cinco momentos importantes: Primero, la liturgia con la comunidad, donde el ritmo de la salmodia nos ayudaba a confrontar nuestra vida. El segundo, fue la reflexión con Lucas que nos llevo a reconocer a Teófilo, y en él a nosotros mismos. Descubrir mi presente; quién es Dios que me lleva a confiar en Él; cómo con Él todo se invierte; y la presencia del Espíritu Santo como esa promesa que se cumple ya y que nos lleva a la liberación. Todo desde el Kerigma.
Un tercer momento era el compartir fraterno; hace falta bien poco para poder estar reunidos y disfrutar de la presencia de cada uno y del don que es cada hermano en este encuentro. El cuarto es el poder que irradia Jesús en la custodia, los cantos y cómo Jesús nos bendecía a cada uno fue muy ungido. Como final, el coloquio de los participantes sobre el tema de la mariposa; dicho relato resultó ser un manantial de experiencias, os presentamos brevemente los puntos que salieron:
– Las críticas: depende de la manera de decir las cosas. Hay críticas que ayudan a reflexionar y cambiar. En un momento nos puede doler pero luego si te paras a pensarlo y ves la verdad de la situación se produce un cambio. Por el contrario, hay críticas que nos destruyen y dejan una profunda herida en nuestra vida.
– El cambio tanto interior como exterior en nuestra vida puede hacer cuestionar a los demás.
– La experiencia de la soledad es dura, pero es una realidad que todos experimentamos. Hay momentos de vacío y soledad, y más en la sociedad en que vivimos donde hay una gran falta de afectividad, a esto se añade el aislamiento que se constata continuamente.
Sacamos una conclusión: no dejar solo al otro, preocuparse y hacerle ver que estás ahí a su lado puede ayudar a que ese vació sea menos duro.
– Otra experiencia que nos impresionó fue, cómo leer la Palabra de Dios diariamente lleva a tener un compromiso más serio en la vida cristiana. Se nos animó a hacerlo y coger notas que son como diamantes que iluminan en el camino de la vida.
GRACIAS A LOS PARTICIPANTES.
¡¡¡ OS ANIMAMOS A QUE TÚ QUE LEES ESTE EVENTO PARTIPES EN EL PRÓXIMO ENCUENTRO MONÁSTICO, QUE SE REALIZARÁ EN DICIEMBRE!!!